Abel.
- 2012/05/16 (Wed) 03:08
- ☆~Yo~
El sábado, cerca de las 5 de la tarde, murió mi gato Abel. Han pasado tres dias y no ha habido momento en el que no esté llorando. Es una mezcla terrible de sentimientos: pena, culpa, enojo... Pienso en lo mal que se puso de un día para otro aún bajo tratamiento (el cual funcionó por unos días, pero un resfrío que quizás yo misma le contagié terminó afectándolo). Además... Abel quería venir a morir a la casa, tranquilo.. y yo insistí en llevarlo a una segunda clínica. Debí haber dejado que muriera junto a mi acostado en la cama.. y no de camino, en el taxi. Tal vez fue durante el viaje que se despidió, porque recuerdo que él maulló (después de semanas sin hacerlo) y se volteó a verme. Sentí en ese momento esa sensación cuando se apaga un alma, mientras acariciaba su cabecita... quizas si, o quizas no. La inyección para dormirlo fue probablemente lo último que sintió físicamente.
Una de las cosas que me duelen, aparte de mi negligente cuidado hacia a él, es la indiferencia de mi familia. Para mi papá es solo un gato que había que poner a dormir, y ni siquiera le tenía aprecio. Lo único que se limitó a decirme mientras le decía con la garganta apretada que me lo llevaba a la clínica fue: "no más gatos! ok?". Casi ninguna palabra de consuelo.....
Ninguna palabra física, hasta un día después, donde un amigo de Colombia me consoló, y ayer lo hizo mi tía. Hoy vino mi veterinaria a verme, y ella me dijo que Abel deseaba venir a morir aquí, y que en realidad fue un error haberlo sacado de la casa... me dolió mucho lo que dijo, pero tiene razón... nunca debí haberlo sacado.
De hecho esa última noche que me lo trajeron, no quise dormir con él.. Siempre pensé que yo lo hostigaba, que le podía molestar... Desperté cerca de las 9 am y él estaba allí, en la jaula (le había puesto un guatero), y pareciera que no durmió. Me arriesgué a sacarlo y lo metí en mi cama; dormimos hasta las 3 de la tarde. Antes de llevarlo a la clínica, lo tomé y me quedé unos minutos con él en la cocina. Sé que le gustaba eso. Quizas fue mi manera de despedirme. lo besé, le hice mucho cariño y le dije lo que significaba para mí. Él no se movía, pero me gusta imaginar que notó lo que le dije...
Y después me lo llevé a la clínica. Nunca debí haberlo hecho. Debí haberme quedado en la casa con él.
No me caracterizo por ser una persona que toma decisiones inteligentes.....
Y no me acostumbro. A que no esté, a que no venga reclamando como siempre lo hacía, a que no me rasguñe y maúlle en la puerta de la cocina porque quiere entrar... a que no me pase la guatita cuando me ve. Todo eso me duele ahora y no he podido dejar de llorar.
Odio los comentarios.... Hay un profesor que encuentra ridículo que yo me preocupe tanto por él... Cuando Abel estaba enfermo, me dijo "bueno, mátelo no más, así gasta menos". Me enojé tanto que le dije: "cuando usted tenga un hijo muriéndose de cancer en el hospital, voy a salir yo y le diré lo mismo. Si total, se va a morir igual y así gasta menos".
...... Nadie entiende. Eso duele.
Miro las fotos del Abel y no me canso de repetirme lo tonta que soy, lo poco avispada que soy, incluso a esta edad, que no puedo tomar decisiones acertadas.... que si sólo hubiese entendido que él quería morir aqui, tranquilo en mi cama, conmigo....
Es culpa, pena, rabia. Me dan ganas de tirarme al suelo y no levantarme en mucho tiempo.
Pero tengo que seguir. Tengo 6 gatos más. Todos y cada uno especial. Aunque mi relación con Abel era única e íntima, no menosprecio la relación que tengo con cada uno de mis gatos. Desde el fallecimiento de Abel, Elliot se ha mostrado más apegado a mi, de hecho, en este momento él está descansando en mi nuca (sip, así como se lee..... descansando en mi nuca), Andy me llama con más frecuencia y la Mile me busca más. La Dora es esquiva, pero ella siempre me ha buscado. Nirvana (la última gatita que tenemos recogida, pero creo que haré lo posible para quedármela), ella me recuerda a Abel. No reclama cómo él, pero si maúlla por todo, juega, todo lo quiere ver... ronronea mucho. Aldebarán es un alma vaga xD, pero también lo he notado algo más cercano.
Tengo pena... Me pregunto cuánto irá a durar.
Iba a poner una foto de él, pero en realidad......
Te amo Abelito. Ojalá hayas sabido perdonarme.
Una de las cosas que me duelen, aparte de mi negligente cuidado hacia a él, es la indiferencia de mi familia. Para mi papá es solo un gato que había que poner a dormir, y ni siquiera le tenía aprecio. Lo único que se limitó a decirme mientras le decía con la garganta apretada que me lo llevaba a la clínica fue: "no más gatos! ok?". Casi ninguna palabra de consuelo.....
Ninguna palabra física, hasta un día después, donde un amigo de Colombia me consoló, y ayer lo hizo mi tía. Hoy vino mi veterinaria a verme, y ella me dijo que Abel deseaba venir a morir aquí, y que en realidad fue un error haberlo sacado de la casa... me dolió mucho lo que dijo, pero tiene razón... nunca debí haberlo sacado.
De hecho esa última noche que me lo trajeron, no quise dormir con él.. Siempre pensé que yo lo hostigaba, que le podía molestar... Desperté cerca de las 9 am y él estaba allí, en la jaula (le había puesto un guatero), y pareciera que no durmió. Me arriesgué a sacarlo y lo metí en mi cama; dormimos hasta las 3 de la tarde. Antes de llevarlo a la clínica, lo tomé y me quedé unos minutos con él en la cocina. Sé que le gustaba eso. Quizas fue mi manera de despedirme. lo besé, le hice mucho cariño y le dije lo que significaba para mí. Él no se movía, pero me gusta imaginar que notó lo que le dije...
Y después me lo llevé a la clínica. Nunca debí haberlo hecho. Debí haberme quedado en la casa con él.
No me caracterizo por ser una persona que toma decisiones inteligentes.....
Y no me acostumbro. A que no esté, a que no venga reclamando como siempre lo hacía, a que no me rasguñe y maúlle en la puerta de la cocina porque quiere entrar... a que no me pase la guatita cuando me ve. Todo eso me duele ahora y no he podido dejar de llorar.
Odio los comentarios.... Hay un profesor que encuentra ridículo que yo me preocupe tanto por él... Cuando Abel estaba enfermo, me dijo "bueno, mátelo no más, así gasta menos". Me enojé tanto que le dije: "cuando usted tenga un hijo muriéndose de cancer en el hospital, voy a salir yo y le diré lo mismo. Si total, se va a morir igual y así gasta menos".
...... Nadie entiende. Eso duele.
Miro las fotos del Abel y no me canso de repetirme lo tonta que soy, lo poco avispada que soy, incluso a esta edad, que no puedo tomar decisiones acertadas.... que si sólo hubiese entendido que él quería morir aqui, tranquilo en mi cama, conmigo....
Es culpa, pena, rabia. Me dan ganas de tirarme al suelo y no levantarme en mucho tiempo.
Pero tengo que seguir. Tengo 6 gatos más. Todos y cada uno especial. Aunque mi relación con Abel era única e íntima, no menosprecio la relación que tengo con cada uno de mis gatos. Desde el fallecimiento de Abel, Elliot se ha mostrado más apegado a mi, de hecho, en este momento él está descansando en mi nuca (sip, así como se lee..... descansando en mi nuca), Andy me llama con más frecuencia y la Mile me busca más. La Dora es esquiva, pero ella siempre me ha buscado. Nirvana (la última gatita que tenemos recogida, pero creo que haré lo posible para quedármela), ella me recuerda a Abel. No reclama cómo él, pero si maúlla por todo, juega, todo lo quiere ver... ronronea mucho. Aldebarán es un alma vaga xD, pero también lo he notado algo más cercano.
Tengo pena... Me pregunto cuánto irá a durar.
Iba a poner una foto de él, pero en realidad......
Te amo Abelito. Ojalá hayas sabido perdonarme.



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