Foto de Oscar y artículo tomados de
http://gatoblog.com/Lo siguiente es la traducción de un artículo publicado en el periódico “The Boston Globe”OSCAR el gato hace sus grandes entradas justo cuando la vida está por extinguirse.
Un brinco a la cama, una fastidiosa lamida a sus patas, luego un acurrucamiento al lado de un paciente a quien le queda poco tiempo de vida. El ronrroneo de Oscar, al mantener una compañía cercana con los moribundos, es tan intenso que es casi como un ruido sordo.
“Él es un gato con un extraordinario instinto para la muerte,” comentó David Dosa, profesor asistente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Brown y un especialista en geriatría. “Asiste a los muertos. Es muy insistente en ello.”

En los dos años desde que Oscar fue adoptado en la unidad de demencia senil del Centro de Cuidado y Rehabilitación Steere en Providence, hasta julio del 2007 había mantenido una vigilancia cercana sobre la muerte de más de 25 pacientes, según lo expresado por médicos y personal.
El Dr. Dosa escribió un ensayo sobre Oscar publicado en la Revista Médica de New England..
Como cualquier felino, Oscar dedica gran parte de su día a dormir. Le gusta dormir sobre pilas de reportes de pacientes. O sobre el escritorio de la sección de enfermería. O en el closet de blancos.
Cuando está despierto, sin embargo, este gato de razas mezcladas muestra una solemne dedicación al deber, haciendo rondas de “inspección” regulares de la unidad, entrando y saliendo de los cuartos de los pacientes – como checando la condición de sus ocupantes.
Cuando la muerte está cerca, Oscar casi siempre aparece en la última hora más o menos. Todavía no muestra especial interés en pacientes que simplemente no se encuentran en buenas condiciones, o que estando moribundos aún les quedan unos cuantos días de vida. Las autoridades en comportamiento animal no tienen una explicación para la habilidad de Oscar de presentir la muerte inminente. Tienen la teoría de que tal vez detecta algún cambio sutil en el metabolismo – los felinos tienen una aguda sensibilidad a los olores, igual que los perros – pero están desconcertados sobre el por qué se mostraría interesado.
En cualquier caso, cuando Oscar se instala en la cama de un paciente, los encargados lo toman como una señal de que debe llamarse de inmediato a los familiares.
“Hemos llegado a reconocer que el saltar a una cama es la señal de que el fin está muy cerca,” comentó Mary Miranda, enfermera a cargo del sorprendentemente alegre piso que es el hogar de 41 pacientes en las etapas finales de Alzheimer, Parkinson, infarto, y otras enfermedades de debilidad mental. “Oscar ha estado sistemáticamente en lo cierto.”
En los últimos años ha habido una tendencia a tener mascotas en los asilos de ancianos. El Centro Steere, fundado en 1874, tiene 120 residentes, más seis gatos, un montón de periquitos y un conejo orejón. Sin embargo, los dominios de Oscar son la sección cerrada de demencia. Llegó muy pequeño en Julio del 2005, llevado por un miembro del personal para reemplazar a un residente felino anterior, quien había fallecido hacía algunos meses.
Un gato sociable, presto a solicitar una rascada de oreja de un visitante, Oscar puede ser gracioso en ocasiones. “Intenta llenar un reporte medico cuando Oscar está lo suficientemente cerca para darle un manotazo a la pluma” dijo riendo la doctora Joan Teno.
Pero es el sentido agudo de Oscar del acercamiento de la muerte lo que lo ha convertido en una leyenda.
“El personal medico se muestra escéptico en un principio. Pero terminas creyendo” expresó la Dra. Teno.
“Oscar es un gato normal con un sentido extra-normal para sentir la muerte. Él es atraído a la muerte.”
Ocasionalmente, los familiares se espantan de un gato que mantiene vigilancia sobre la muerte, y ahuyentan a Osar de la cama y cierran el cuarto. Esto no le gusta. “Se frota en forma más o menos agresiva en la puerta, camina alejándose y acercándose, maúlla en señal de protesta, “ dijo la Dra. Teno.
Otros familiares aprecian profundamente a Oscar.
Jack McCullough perdió a su madre y su tía en Steere; las octogenarias hermanas sufrían ambas de demencia inducida por enfermedad.
Su madre falleció en noviembre del 2005; Su tía en marzo del mismo año. En ambos casos, Oscar brincó a la cama de las mujeres cerca de la hora final, acurrucándose cercanamente y ronroneando.
“La presencia de Oscar daba una sensación de finalización y satisfacción,” dijo el señor McCullough. “Ambas mujeres amaban a las mascotas.”
Agregó: “Oscar trajo una serenidad especial al cuarto. ¿Qué es más tranquilo que un gato ronroneando? ¿Qué sonido más hermoso para llenar los oídos al dejar esta vida?”

Inagen tomada de
http://pichicola.com/